Las Urgencias del Hospital Clínico de València han vuelto a registrar una situación de saturación que ha llevado al límite la capacidad asistencial. Durante la noche del 15 de abril, el área de observación A llegó a albergar 44 pacientes, el doble de las 22 plazas para las que está diseñada.
La presión asistencial se mantenía a primera hora del día siguiente, con 34 personas aún en esa misma zona a la espera de ingreso hospitalario o de recibir el alta. Esta acumulación de pacientes repercute directamente en el funcionamiento del servicio y en la atención que se presta.
El déficit de personal sanitario agrava el escenario, especialmente en las categorías de enfermería y técnicos en cuidados auxiliares. Las áreas de preingreso y observación concentran gran parte de esta sobrecarga, con plantillas que deben asumir un volumen de trabajo muy por encima de lo habitual.
La saturación de las Urgencias no es un episodio aislado. Se trata de una dinámica que se repite con frecuencia, lo que incrementa el desgaste físico y mental de los profesionales. La elevada ocupación y la falta de recursos humanos dificultan mantener unos estándares adecuados de calidad asistencial.
Ante esta situación, desde el sindicato Comisiones Obreras se reclama un refuerzo de las plantillas en el servicio de Urgencias, con el objetivo de garantizar ratios de atención seguras y evitar que este tipo de colapsos siga produciéndose de forma continuada.








