
Javier Alandes, el autor de esta novela nació en Valencia en 1974. Se licenció en Economía y durante mucho tiempo ha ido cosechando éxitos en las materias asociadas a su formación académica. Hoy es un prestigioso docente y conferenciante para los que deciden adentrase en el mundo del emprendimiento. Así nació en él la necesidad de cultivar la elocuencia como una capacidad avanzada del lenguaje que le permitiese, además de transmitir ideas, contagiar emociones y propósitos en quienes lo escuchan o lo leen. Javier es un hombre realista y soñador. Aparentemente dos actitudes contradictorias pues parece que el frío análisis de la matemática económica niegue la ilusión de los sueños. Y, sin embargo, desde 2018 es capaz de embarcarse en la ilusoria aventura de escribir novelas.

Le pregunto: ¿Por qué has decidido escribir novelas?
Javier: Siempre imaginé aventuras de las que me gustaba ser protagonista. Ahora las escribo, pero en todas mis novelas imagino que soy yo alguno de sus personajes. También he decidido por ahora que sean aventuras relacionadas con el mundo del arte. Leo, investigo y cuando descubro una anécdota, un dato singular de la realidad histórica del mundo artístico, construyo desde ahí toda la trama de una novela.
Pr: En esta obra, además, nos cuentas el enorme valor que pueden alcanzar las obras de arte y la tentación y el peligro de las falsificaciones. ¿También partes aquí de un hecho real?
Javier: Sí. Durante la segunda guerra mundial un pintor fue capaz de engañar fingiendo la autenticidad de una obra al todopoderoso líder nazi Göring y a sus expertos. Ese es un hecho históricamente probado como cuento en la novela.
Pr: Esto te permite, como economista y como amante del arte, adentrarte en el mercado de las grandes obras y en el mundo de las subastas públicas y secretas, ¿Es tan sorprendente, peligroso y clandestino como dices?
Javier: El mercado del arte es el quinto que más dinero mueve en el mundo tras las armas, las drogas, las personas y las criptomonedas. Sothebys, la gran casa de subastas británica, factura legalmente más de 7000 millones de dólares cada año y hay muchas otras. Además, circulan por el mercado clandestino miles de obras muy valiosas que no pueden ser vendidas abiertamente. Por ejemplo, ¿cuántas obras han desaparecido de los museos ucranianos robadas u ofrecidas secretamente para soportar el esfuerzo bélico?
Pr: ¿Y quiénes son los principales compradores de arte?
Javier: Hay coleccionistas privados y museos. En España hay una gran red de museos públicos. Pero cada uno tiene sus propias reglas para adquirir un cuadro. Por ejemplo, el Museo del Prado no suele adquirir cuadros posteriores a la fecha del nacimiento de Picasso. Esos van al Reina Sofía o a otros. Además, para El Prado, un cuadro, aunque sea de Goya, debe tener una calidad y un tamaño que sean significativos del autor. Y así es en casi todos los grandes museos de Europa. Pero hay otros museos en Estados Unidos y otros sitios del mundo, fundados más recientemente, que podrían aceptar obras con criterios menos exigentes. Para los coleccionistas privados el arte constituye un valor refugio para momentos de gran volatilidad económica. Un cuadro valioso casi nunca se deprecia y además del placer de poseerlo sirve de depósito seguro para grandes fortunas.
Pr: En el libro cuentas cómo hay empresas y profesionales capaces de autentificar cualquier obra de arte con tecnologías y métodos casi infalibles. ¿es posible que en algún gran museo halla expuesta alguna obra que no sea del autor al que se le atribuye?
Javier: Para las obras de los autores famosos, hoy, su falsificación es casi imposible. Además, si una obra no es un cuadro sino una escultura su antigüedad puede pasar de ser de unos cientos a unos miles de años. Eso sería aún más difícil de falsificar. Pero, a veces, la dificultad también es una motivación poderosa para quienes son capaces de hacerlo. Pero la tecnología actual no estaba disponible hace algunos años. El Prado lo inauguró Isabel II. Algunos cuadros llevan colgados cientos de años. ¿Revisarán su autenticidad con métodos actuales? Casi seguro que no.
Pr: Y además está el protagonismo de Valencia.
Javier: Mis novelas no se circunscriben a sólo a Valencia, pero esta ciudad, a la que amo tanto, siempre aparece de alguna forma.

El Rey de Bronce es una novela escrita por Javier Alandes y publicada por Contraluz en mayo de 2025 que tiene 412 páginas.
La trama está datada inicialmente en Valencia en la actualidad, aunque el lector recorrerá con ella medio mundo y otros momentos trascendentes de la Historia.
Además del irrefrenable impulso creador del artista enfrentado a su obra, descubriremos su ambición, su hambre de triunfo, su valentía capaz de arriesgarlo todo por su obra. Y, junto a esto, el lado oscuro de los comerciantes de arte, el delito, el castigo y la venganza.
Es una novela amena, que despierta la curiosidad del lector desde la primera página y que puede leerse sin provocar conflictos morales o ideológicos en los lectores que, sin embargo, se verán involucrados emocionalmente de principio a fin.
Las dificultades a las que se enfrentan los personajes protagonistas parecen insuperables y nunca sabrá el lector toda la verdad hasta el desenlace.
Una obra que, cada vez que abres el libro para seguir leyendo, consigue la desconexión total de lo que estuvieres haciendo para sumergirte en un universo desconocido y sorprendente.
Es, sin duda, mi recomendación para una lectura feliz.









