LA UNIÓ de Llauradors se ha pronunciado estos días a través de un comunicado en el que lamenta la prolongación del veto de la Federación Rusa a las importaciones agroalimentarias europeas hasta finales de 2021, aprobada por el Gobierno de Vladímir Putin el pasado lunes.
En este sentido, la asociación valenciana de agricultores y ganaderos critica que el sector agrario continúe pagando el pato por temas ajenos y recuerda que este veto entró en vigor en respuesta a las sanciones que la Unión Europea interpuso en su día a Rusia por el conflicto con Ucrania y la anexión de Crimea.
La organización estima que, debido a este conflicto iniciado en 2014, se ha producido una caída del valor de las exportaciones españolas a Rusia cercana a los 1.650 millones de euros para el sector agroalimentario.
En este sentido, los sectores más afectados por el cierre de fronteras habrían sido los productos cárnicos y las frutas y hortalizas, que habrían dejado de percibir 850 y 770 millones de euros respectivamente, lo que implicaría unas caídas del 97% y del 53% del valor de las exportaciones en el periodo 2014-2020 respecto al periodo 2008-2013. Destacar el daño que le ha hecho a productos tan importantes en la Comunitat Valenciana como el caqui, los cítricos o la granada, entre otros.
La organización recuerda que España, en los años anteriores al conflicto, se situaba como el sexto máximo exportador a la Federación rusa en términos agroalimentarios.
LA UNIÓ considera que será difícil recuperar esa posición, ya que aparte de dar entrada a otros competidores nuestros sobre todo en frutas, en este periodo, Rusia está invirtiendo en mejorar su capacidad productiva, destinando esfuerzos a aumentar, por ejemplo, la superficie de invernaderos para hortalizas (en especial para tomate y pepino) explorando a su vez los mercados mundiales.
«Nos tememos que si, en algún momento, el veto ruso desaparece será difícil recuperar las mismas cuotas de mercado», opinan desde la organización «pero la UE y España deben seguir presionando para acabar el bloqueo», comentan desde la organización. Considera LA UNIÓ que el cierre de mercados de salida, con el veto ruso o los aranceles Trump, y las importaciones de productos de terceros países con dumping estructural, están causando estragos a productos clave como las frutas y hortalizas, la carne, el aceite de oliva, el vino, los quesos o los cítricos.
La organización recuerda, además, que son los agricultores y ganaderos los que más sufren estas crisis. Las ayudas europeas al veto ruso no fueron para ellos y llegaron, tarde, escasas y ni siquiera cubrieron a todos los sectores afectados, «y si al final se ha seguido exportando a otros mercados ha sido en buena parte debido a los bajos precios en origen».
LA UNIÓ reclama firmeza por parte de la Unión Europea frente a este tipo de ataques frontales a uno de los sectores estratégicos de la UE y pide al Gobierno español que presione a las instituciones europeas para buscar soluciones diplomáticas para el fin del conflicto. «Los agricultores estamos hartos de acabar pagando platos en los que ni comemos, ni hemos roto».








