Felipe VI presidirá el próximo 10 febrero los actos conmemorativos por la inhumación de Rafael Altamira, dos veces propuesto al premio Nobel de la Paz, y de su esposa, Pilar Redondo, en el cementerio de El Campello, tras ser repatriados sus restos desde México, donde el literato y humanista falleció en 1951.
Unos actos que tendrán lugar después de que el pasado mes de diciembre se recuperaran los restos de Altamira (Alicante, 1866-Ciudad de México, 1951), exiliado durante la dictadura franquista, del cementerio de Ciudad de México para ser repatriados a la El Campello, donde vivió hasta su adolescencia.
La ceremonia comenzará a las 11.30 horas en la explanada de acceso al cementerio municipal, bajo la presidencia de Felipe VI y con asistencia de numerosas autoridades nacionales, autonómicas, provinciales y locales, además de juristas, académicos, literatos e intelectuales.
Una amplia representación de su familia tendrá protagonismo, con parlamentos de María Luz Altamira García-Tapia, nieta de Rafael Altamira desplazada desde Zamora, y el bisnieto Ignacio Ramos Altamira.
Posteriormente, los restos serán inhumados en el monumento funerario construido por el Ayuntamiento, en presencia de familiares del jurista y autoridades.
Una vez finalizado el acto, está previsto que el Rey Felipe VI se desplace al consistorio, para firmar en el libro de honor y hacerse una foto de familia con la corporación municipal.
Una circunstancia que permitirá «situar a Rafael Altamira en el lugar que merece, algo por lo que su familia y especialmente su nieta, Pilar Altamira, lucharon durante tantos años».








