
Es una historia sorprendente que un ejecutivo exitoso en el mercado de los productos petrolíferos, de ahí su nik @rafuel55, fuera capaz de convertirse en un cocinero de referencia mundial en las redes sociales -y de ahí ‘Grandes éxitos de Rafuel-.
Hace algunos años, como era un viajero impenitente por todas partes del mundo debido a su trabajo, Rafael Antonín empezó a utilizar las redes sociales para comunicarse con sus hijas en Barcelona. Se le ocurrió incluir en sus mensajes las recetas de los exóticos manjares que debía comer allende los mares. Y he aquí que sus propuestas empezaron a hacerse virales y a tener miles y miles de seguidores.
De vuelta a casa con esta nueva y exitosa actividad, sus platos abarcan ahora las mejores recetas de la cocina mediterránea con especial atención a los platos que recuerda de su infancia en casa.
Este es su segundo libro, Grandes éxitos de Rafuel, editado por Planeta, 208 páginas y casi 200 recetas.
Es un enamorado de cocinar en familia. Disfruta cuando todos están alrededor del cocinero, tomando un aperitivo o “robándole” una croqueta. Cree que la cocina debe ser tan familiar como la mesa. Nada de móviles, nada de televisión, picar algo, la conversación entre fogones y el placer de comer juntos. Esa es su principal receta.
Afirma que la comida es como la gasolina que pones al coche para que ande. Nada de comida vegana, hipocalórica, proteínica,… “Con eso no llegas a la esquina” dice.
“Hoy es decepcionante ir a una cafetería guay y que te ofrezcan para el café cinco tipos diferentes de leche, desnatada, sin gluten, … cinco y ninguna es leche”, afirma.
Para él la dieta es el ejercicio. El paseo, el deporte, etc. ¿por qué los jóvenes no suelen estar gordos? Porque no paran.
Cocinar sus recetas no es difícil, pero no te saldrá perfecto a la primera. Hay que repetir y repetir y lo consigues.
Utiliza el horno con frecuencia y no tiene ningún inconveniente en usar la olla exprés: “Eso de cocer cuatro horas cuando lo puedes hacer en una es una pérdida de tiempo y energía”.
Tenemos un problema tremendo, me dice. Tiemblo. ¿La política, pienso? No. Es más grave: “nuestros hijos no encuentran trabajo. Terminan sus estudios, las dan dos contratitos mal pagados y al paro”. Parece que el contacto diario con más de un millón de seguidores le permiten conocer sus problemas.
Siempre es feliz cocinando. Hoy un poco más porque en vez de acompañarle en la cocina sus hijas, lo hacen sus nietos y eso es un plus importante.









