Hoy era un día especial para los representantes de las fallas de Quatre Carreres. Es tradición que una vez al año, con la llegada de las Fallas de Valencia, el clima nos deje algún ‘regalito’ en forma de lluvia que puede hacer pasar por agua los fiestas, monumentos y reinados de Falleras Mayores de cada comisión. Un clásico, sobre todo si el mes de febrero ha sido escaso o incluso nulo en precipitaciones…
Por eso, con el objetivo de pedir unas fallas con buen tiempo y mucho sol -no pasadas por agua-, son muchas las falleras, devotas y no devotas, las que realizan una curiosa ofrenda, que explicaremos más adelante, en un rincón de la capital: El Convento de Santa Clara, un templo religioso de culto privado construido en 1911, obra del arquitecto Ramón Lucini Callejo, situado en el barrio de Nou Moles –distrito de L’Olivereta–, en concreto en el número 119 de la avenida Pérez Galdós de Valencia -está gestionado por las monjas Clarisas Capuchinas-.
Existe la creencia popular de que ofreciendo huevos al convento, no lloverá durante los días de Fallas en marzo. Pero es que además, no hay una ofrenda estándar, ya que hay creencias de todo tipo en cada casa, pueblo, comarca o rincón de España –sí, porque esta tradición no tiene arraigo solo en Valencia, ya sabéis cómo es el boca a boca-. Hay creencias como la de entregar dos docenas; huevos colorados; entregar 13 huevos; un solo huevo y decir la fecha que no quieres que llueva; entregar solo huevos caseros; dos docenas o más de huevos, o dos ‘docenas’ de 13 huevos; incluso un lote de productos junto a los huevos…, son solo algunas de las tantas y tantas opciones por mencionar tan solo algunas de un largo etcétera.
Pero ojo, no solo las falleras son las únicas que intentan encomendarse a Santa Clara. De hecho, son muchas las futuras novias, aquellas que tienen próxima su boda –a falta de una semana o dos del enlace-, las que también cumplen con esta antigua tradición de entregar huevos a Santa Clara, acudiendo a la puerta del convento de la santa sin importar la fe que se profese -también hay quienes se acercan a venerar imágenes de la santa a otras iglesias donde hay imágenes suyas, como por ejemplo en el monasterio de la Puridad y San Jaime, donde hay una reliquia de santa Clara y donde celebra cada 11 de agosto la festividad litúrgica de Santa Clara de Asís-.
Cabe mencionar que ya hace años, en concreto en 2011, el diario Levante EMV publicaba un artículo titulado ‘no nos llenéis el convento de huevos’, donde una de las monjas clarisas capuchinas entrevistadas manifestaba que «hemos entregado folletos indicándolo, pero todavía nos traen docenas y docenas. Llevando huevos a Santa Clara no va a dejar de llover, además de que se cree popularmente que necesitamos los huevos para hacer repostería, y eso tampoco es cierto». Sin embargo, las monjas intentar gestionar todo aquello que les entregan, bien sean huevos como ofrendas a Santa Clara o cualquier alimento –hay quienes incluso entregan dinero–, y todo ello para el consumo propio o para posteriormente entregarlo a los más pobres y necesitados, convirtiéndose así las monjas en las auténticas intercesoras de Santa Clara.
Por cierto, si aquí en Valencia estamos acostumbrados a ver que en las Fallas existe una Ofrenda floral a la Mare de Déu en la plaza de la Virgen, en Vila-real realizan cada año una ofrenda de huevos a Santa Clara durante el mes de las fiestas, que se celebran en mayo. Curiosamente, como ocurre aquí, la reina y damas festeras de la población castellonense piden a Santa Clara buen tiempo en fiestas entregando huevos a la imagen que se venera en la basílica de Sant Pasqual, el convento alcantarino.








