Las declaraciones esta mañana del consejero manchego de Agricultura, Medio Ambiente y Desarrollo Rural, Francisco Martínez Arroyo, al pedir que no se dé «una sola gota de agua para regadíos» en el Levante, han levantado ya una auténtica polvareda de críticas en el seno de la política valenciana.
Así, el President de la Generalitat, Ximo Puig, ha querido zanjar la cuestión al afirmar que el trasvase del Tajo al Segura es «absolutamente irrenunciable» para los valencianos, y ha pedido que se afronte este asunto «no desde la confrontación, sino desde el acuerdo».
El jefe del Consell ha sido preguntado por la postura del gobierno castellano-manchego, y ha sido tajante al mostrar su «absoluto desacuerdo», insistiendo en que el trasvase Tajo-Segura es, en estos momentos y en las condiciones actuales, irrenunciable. «Hay una ley en estos momentos que permite el trasvase», que debe dar «seguridad, estabilidad, a lo que es la huerta de Europa», ha señalado el president.
Las reacciones de las restantes fuerzas políticas no han tardado en sucederse, siendo la del PPCV la más contundente, tildando el documento manchego de «inaceptable» y ofreciendo su apoyo al president Puig en este particular.









