La ya archiconocida tragedia que se cierne sobre la población de aves rapaces en la Comunitat Valenciana, la electrocución de aves en tendidos eléctricos, ha cumplido estos días un doloroso capítulo y, en esta ocasión, con un agravante que invita, cuanto menos, a una profunda reflexión sobre el fondo, actores y circunstancias del problema.
Los agentes medioambientales de Requena han desvelado a través de sus perfiles en redes sociales el hallazgo del cadáver de un ejemplar de ratonero, muerto a los pies de un tendido eléctrico en Caudete de las Fuentes. Un hecho que ya de por sí resulta doloroso por la realidad que pone de manifiesto, y es la auténtica carnicería de aves que una y otra vez perecen al posarse en tendidos que por normativa deberían estar protegidos.
Más allá de lo que este diario ya ha puesto de relieve una y mil veces sobre los tendidos eléctricos sin protección en zonas de especial protección para las aves (ZEPA) pese a que la ley obliga a ello, el hecho en este caso concreto es mucho más cruel. Según aseguran los agentes medioambientales, es el séptimo ratonero que muere electrocutado en el mismo apoyo desde 2015, sin que éste haya sido corregido. Son seis años sin que nadie haya hecho nada para resolver este imperdonable error, en el mejor de los casos.
Los propios agentes medioambientales reconocen que sería importante detenerse a analizar en qué eslabón se ha roto la cadena de acontecimientos que debería haberse iniciado con su impecable labor cuando descubrieron el primer cadáver de ratonero bajo este apoyo -o el segundo, o el tercero, dando margen a la proverbial lentitud burocrática-. Porque lo que es evidente es que dicha cadena no ha completado su ‘trazado’ en el final lógico, que habría sido que el apoyo en cuestión ya contara con los sistemas de protección que marca la Ley.
Y es que este hecho pone de manifiesto que, falle quien falle, la Conselleria a la hora de tramitar un expediente que haga cumplir la legislación vigente, o bien la compañía eléctrica a la hora de cumplir lo ordenado, este y otros tendidos eléctricos siguen constituyendo una auténtica trampa mortal sin que nadie lo remedie. Para reflexionar.








