El Ayuntamiento de València ha aprobado la declaración de Russafa como Zona Acústicamente Saturada (ZAS), una medida que introduce nuevas restricciones al ocio y la hostelería en 18 calles del barrio y que ha generado un fuerte rechazo del sector.
La iniciativa salió adelante con los votos del gobierno municipal (PP y Vox), frente al rechazo de Compromís y PSPV, y entrará en vigor tras su publicación en el Boletín Oficial de la Provincia. A partir de ese momento, se limitarán horarios, se paralizarán nuevas licencias para abrir o ampliar locales y no se autorizará la ambientación musical en establecimientos, además de restringir nuevas terrazas que ocupen más espacio en la vía pública.
El ámbito de actuación abarca 18 calles e incorpora una zona de control alrededor para evitar el desplazamiento de la actividad a áreas próximas. También se prevé la creación de una mesa de trabajo con presencia municipal, vecinal y del sector económico implicado.
Durante el pleno, representantes vecinales defendieron la necesidad de actuar ante los elevados niveles de ruido, mientras que desde el ámbito hostelero se advirtió del impacto de la medida sobre la actividad económica y cultural del barrio.
El concejal responsable del área, Carlos Mundina, enmarcó la aprobación en el cumplimiento de resoluciones judiciales y en la búsqueda de equilibrio entre el descanso vecinal y la vida social de Russafa.
La oposición cuestionó la eficacia de la ZAS. Desde el PSPV se criticó que las medidas no resolverán el problema del ruido, mientras que Compromís apuntó a la falta de consenso y puso en duda su funcionamiento.
Paralelamente, el sector del ocio y la hostelería expresó su rechazo tanto dentro como fuera del Ayuntamiento. Su portavoz, Vicente Pizcueta, alertó de que el adelanto del cierre de discotecas provocará la salida simultánea del público a la calle, lo que —según sus estimaciones— incrementará los episodios de ruido nocturno.
Según estos cálculos, se pasaría de 13 superaciones anuales de los niveles acústicos registradas en mediciones municipales a alrededor de un centenar de episodios, lo que atribuyen a la concentración de personas en la vía pública al cierre de los locales.
El sector sostiene que, hasta ahora, los desalojos se realizaban de forma escalonada y con personal en las puertas para reducir molestias, un sistema que dejaría de aplicarse con la nueva normativa. Además, anunció que realizará nuevas mediciones cuando entre en vigor la ZAS para evaluar su impacto real.
Mientras se celebraba el pleno, trabajadores y empresarios protagonizaron una protesta frente al consistorio con pancartas y consignas contra la medida, en la que reclamaron alternativas y defendieron las iniciativas desarrolladas en los últimos años para reducir el ruido y fomentar un ocio responsable en el barrio.
La regulación fija también nuevos horarios para terrazas y discotecas. Las mesas y sillas en la vía pública deberán retirarse entre medianoche y la 1:30 en función del día, mientras que las discotecas podrán abrir hasta las 03:30 entre semana y hasta las 04:30 en fines de semana y vísperas de festivo, con excepciones en fechas señaladas.








