El informe sobre la muerte de una decena de ovejas en una granja de Aras de los Olmos el pasado mes de enero no ha determinado de forma concluyente si el ataque fue llevado a cabo por lobos o por perros asilvestrados, aunque sí señala que el tipo de heridas que presentan los cadáveres son «muy poco habituales en los ataques a ganado protagonizados por lobos».
El pasado 23 de enero, el directivo de Ava-Asaja Antonio Miguel Álvaro, dueño de una explotación ganadera en Aras de los Olmos, informó de un supuesto ataque de lobos a un rebaño de ovejas que acabó con 10 de ellas muertas y la desbandada de otras 400 que tuvieron que ser recuperadas.

La Conselleria de Medio Ambiente, Agua, Infraestructuras y Territorio encargó entonces al Ministerio para la Transición Ecológica un informe para aclarar si se podía achacar la autoría de las muertes a lobos o a perros asilvestrados.
Los técnicos del Ministerio, personal de la Generalitat y veterinarios de la Universidad CEU Cardenal Herrera, realizaron una necropsia parcial sobre dos de los cadáveres en el Centro de Recuperación de Fauna ‘La Granja’ de El Saler.
Así, tras un estudio en el que se identificaron las incisiones en cuello, flancos y extremidades delanteras, así como las piezas dentales que las habían producido, las conclusiones del informe revelan de estas heridas no se puede concluir sin ningún género de dudas si la autoría de los ataques fue de lobos o perros.
Concretamente, el informe hace hincapié en el hecho de que las heridas de las mamas y en las extremidades delanteras y los flancos son «muy poco habituales en los ataques a ganado protagonizados por lobos, pues estos depredadores suelen derribar a sus presas, además de mediante dentelladas muy precisas en el cuello, con ataques a las extremidades posteriores y la región perianal y rara vez se han constatado lesiones leves en las que no se aprecie pérdida significativa del tejido muscular, como ha sido este caso».
En el caso de los perros, explica el informe, los patrones de ataque más habituales son las lesiones heterogéneas en partes móviles y tejidos blandos como las orejas o las ubres.
El rango de la medición del bloque incisivo-canino en los lobos ibéricos puede oscilar de 5 a 7 centímetros. La huella que dejan los colmillos sobre la piel del animal puede superar incluso los 10 centímetros en función de la posición que se encuentre la presa en el momento de la captura.
En los cadáveres necropsiados para el informe, se hallaron incisiones contusas en el cuello provocadas por incisivos de una envergadura de 6,4 centímetros, en el primero, y heridas incisivas producidas por un canino de 6,7 centímetros en las mismas zonas, en el segundo.
Sin embargo, el análisis señala que estas mediciones deben considerarse siempre como datos auxiliares, ya que existen razas de perros muy comunes en España que abarcan este rango de medición, entre ellos los pastores alemanes, collies o labradores, entre otros.








