El juicio más mediático de esta semana -y casi de todo el otoño- en la Comunidad Valenciana, el que juzga la muerte violenta de María del Carmen Martínez, viuda del que fuera presidente de la CAM, Vicente Sala, ha dado un giro importante previo a su final. Y es que el jurado ha declarado «no culpable» al yerno de la víctima y acusado, Miguel López.
Tras casi dos días de deliberaciones secretas y completamente incomunicados -se les retiró incluso los móviles- las seis mujeres y tres hombres que conforman el jurado, la portavoz ha leído el veredicto ante el acusado, los abogados de las partes y los periodistas acreditados.
El veredicto final se ha dado a conocer después de que a las 21:30 horas del viernes la magistrada devolviera un primer veredicto por entender que había errores en la argumentación del mismo.
Los hechos que se juzgaban era la muerte, poco antes de las 19 horas del 9 de diciembre de 2016, de María del Carmen Martínez, por efecto de dos disparos en la cabeza recibidos en el lavadero del concesionario de automóviles de Alicante de su propiedad, regentado por su yerno y único acusado, Miguel López.
Las diferencias irreconciliables entre la víctima y su primogénito, Vicente Sala Martínez, que ejerce la acusación particular, y las tres hermanas de la fallecida y sus cónyuges, por otro lado, han quedado patentes durante la celebración del juicio. Unas diferencias que encuentran su origen en la gestión de los negocios familiares.
También ha quedado acreditado que la víctima tenía previsto traspasar su poder de decisión preferente, su ‘acción de oro’, a su hijo primogénito, lo que habría otorgado a éste el control efectivo de las empresas de la familia, en detrimento de las tres hermanas.
El acusado, Miguel López, no ha podido ocultar su emoción al verse libre de toda culpa, y se ha marchado de la sala de juicios llorando y abrazado por uno de sus mejores amigos, Ricardo, que conoce al acusado desde el colegio. «Miguel no es capaz de hacer daño a una mosca», ha recalcado éste ante los medios de comunicación congregados ante la lectura del veredicto.
El amigo, erigido en improvisado portavoz de un emocionado López, ha asegurado que su amigo ha sufrido una presión enorme en un proceso judicial extraordinariamente mediatizado.








Me alegro por este señor, y la verdad, no tiene pinta de asesino. Pero ahora viene la cuestión: ¿quién lo hizo?