La Guardia Civil ha desarticulado a un grupo criminal extremadamente peligroso dedicado al robo en cajeros automáticos mediante el uso del potente explosivo, conocido como ‘la madre de Satán’, explosivo triperóxido de triacetona (TATP).
La operación bautizada por la Benemérita como ‘Damage’, se ha saldado con la detención de cuatro personas, y la puesta en busca y captura de una quinta persona, todas ellas de nacionalidad rumana.
Los cinco sospechosos se disponían la semana pasada a realizar un robo en una entidad bancaria de Santa Ana (Albacete), cuando fueron sorprendidos in fraganti por los agentes que estaban llevando a cabo la investigación, que vista la peligrosidad y contundencia de la banda en sus acciones, requirieron el apoyo de la Unidad Especial de Intervención (UEI). Según los resultados de la investigación, este mismo grupo estaría implicado en hechos idénticos perpetrados en las provincias de Albacete, Valencia y Cuenca, habiéndose levantado una gran alarma social.
El TATP es un peligroso explosivo casero conocido como «madre de Satán» por su enorme poder de destrucción y es muy utilizado en acciones terroristas yihadistas, como es el caso de los atentados en Paría, Bruselas y la explosión de Alcanar (Tarragona), previa a los atentados en Cataluña de agosto de 2017.
Se han intervenido 730 gramos de esta peligrosa sustancia lista para ser explosionada, tanto en el momento de la detención, como en uno de los registros que se han practicado en la localidad de Socuéllamos, municipio de residencia de algunos de los detenidos, donde también se han encontrado materiales y compuestos químicos utilizados en la fabricación del explosivo.
La investigación se inició tras tras la comisión de varios robos en cajeros automáticos mediante el posible uso de explosivos que ocasionaban daños de especial gravedad, llegando a peligrar en alguna ocasión la estructura de los edificios en los que se alojaban los cajeros. Por esta razón, estos sucesos pronto causaron gran alarma social entre la población de las zonas en las que estos criminales actuaban.
Ante la gravedad de los hechos, se creó un grupo de trabajo formando por agentes de la Sección de Delincuencia Organizada de la UCO y de la Unidad Orgánica de Policía Judicial de la Comandancia de Valencia, que a la vista de toda la información recopilada y analizada en los distintos escenarios, permitió a los investigadores identificar a algunos de los supuestos autores, sometidos a partir de entonces a una discreta vigilancia.
El «modus operandi», por tanto, siempre era el mismo: la mujer de uno de ellos se trasladaba en vehículo hasta las inmediaciones de la población elegida al resto del grupo, formado por un mínimo de tres personas, uno de los cuales era experto en explosivos y con formación militar.
Este grupo era el que legaba a pie a la entidad bancaria, siempre de noche, sin apenas presencia vecinal en las calles -lo que dificultaba enormemente el éxito de las vigilancias por parte de los investigadores-.
Ya en el lugar escogido, mientras uno de los componentes del grupo daba seguridad a la acción, los otros dos forzaban la ranura expendedora de papel moneda del cajero con un objeto contundente, por la que introducían una cantidad determinada del explosivo por el sistema conocido como ‘paleta de pizzero’ o ‘bate de críquet’. Este método consiste en una especie de pinza o pala formada por dos ramas vegetales que en se unían por el explosivo dispuesto en una fina capa cubierta por cinta de embalar.
Una vez colocado el explosivo, se parapetaban en las inmediaciones y mediante un cableado que unía la carga a una batería de moto, hacían detonar la carga, accediendo así al interior de la sucursal. En cuestión de minutos, abandonaban la sucursal bancaria con el botín.
En la operación ha participado también la Europol, ya que parte del grupo desarticulado había actuado de la misma manera en otros países de la UE como Alemania e Italia, lo que posiblemente permitirá la identificación de más miembros de la organización criminal.












