El buitre leonado (Gyps fulvus) es una de las aves con peor fama con diferencia, algo que se ha evidenciado en los últimos días con la muerte de dos ovejas en Camporrobles de la que, como es costumbre, se culpaba en un primer momento a un supuesto ataque de un ejemplar de esta ave necrófaga.
En este caso era el propietario quien, viendo que sus ovejas habían sido devoradas y detectando la presencia de plumas pertenecientes a esta ave, atisbó la posibilidad de que hubieran sido atacadas por uno o varios buitres y así se lo hizo saber a los agentes medioambientales de la Generalitat en Requena. Por otra parte, el hecho de que las ovejas se encontraran en un terreno vallado indicaba que el ataque no podía venir de un animal terrestre.
Pero sucede que este hecho, aunque no imposible, era bastante improbable puesto que los buitres se alimentan sólo de animales muertos.
Por ello, los agentes medioambientales estudiaron el caso sobre el terreno y descubrieron, tras inspeccionar los cadáveres de las ovejas devoradas, heridas hechas por colmillos en el cuello, presumiblemente pertenecientes a un perro.
El hallazgo de un agujero en el vallado terminó de inclinar la balanza hacia la tesis de que realmente había sido un perro el causante de la muerte de las ovejas, que posteriormente, ya cadáver, fueron devoradas por los buitres.
Pero la mala fama sigue precediendo al buitre leonado y, según nos comentan los agentes medioambientales, en la provincia de Castellón se han dado también casos de ataques a ganado en un primer momento atribuidos a los buitres que finalmente se han desmentido que fuera así.
Recuperación del buitre leonado en la Comunitat Valenciana
El buitre leonado está incluida en la Directiva de Aves y en el Listado de Especies en Régimen de Protección Especial, no considerándose amenazada en España. Una resolución de 2004, de la Dirección General de Gestión del Medio Natural, aprobó un Programa de Actuaciones para la conservación de aves necrófagas de la Comunidad Valenciana, tanto el buitre leonado como el alimoche. Este programa incluyó medidas para garantizar la conservación y recuperación de ambas especies, como la protección de colonias, seguimiento de poblaciones, funcionamiento de comederos, investigación y establecimiento de contactos y mecanismo de participación con colectivos interesados o afectados por estas especies.
Los resultados no han podido ser más esperanzadores para el buitre leonado, que se había extinguido como reproductor en la provincia de Valencia hace unos 50 años y desde 2011, cuando se comprobó la primera reproducción con una pareja en Tuéjar, no ha dejado de aumentar en La Serranía. En 2012 apareció en el sur de la provincia (Ontinyent), sin duda como resultado de la expansión del núcleo reintroducido en el norte de Alicante. En 2018 la especie empezó a reproducirse también en el Rincón de Ademuz y en las Hoces del Cabriel, en esta última zona ubicando sus nidos en la ribera manchega.
En 2020 se superaron por primera vez las 100 parejas reproductoras y en la población de las Hoces se localizó un primer nido en la ribera valenciana, concretamente en Villargordo del Cabriel.
El papel del buitre leonado para el mantenimiento y recuperación de los ecosistemas es importantísimo, dado que es considerado como una auténtica barrera natural a multitud de enfermedades. Poseen el aparato digestivo más fuerte de la fauna salvaje, con unos niveles de acidez capaces de descomponer cualquier tipo de bacterias procedentes de heces o carne podrida.
La sabiduría de la Naturaleza se pone de manifiesto una vez más colocando al buitre leonado en esta función ‘higiénica’ y no es casual, en este sentido, que su envergadura -más de dos metros de ala a ala- le impida perseguir a ninguna presa viva -no puede cernirse, hacer picados ni requiebros- y que su pico no tenga un diseño adecuado para poder matar con él. Su presencia en la cadena alimenticia, sin embargo, resulta crucial para la prevención de enfermedades que de otro modo tendrían más fácil su transmisión.
Pese a la evidencia de esta realidad, desde algunas posiciones interesadas se continua expandiendo la falsa idea del buitre leonado como amenaza para el ganado y, de hecho, en los últimos años hemos asistido a auténticas campañas de bulos sobre supuestos ataques de buitres a ganado vivo, algo que los expertos no dudan en desmontar con sólidos argumentos como los aquí expuestos. Así se desprende, por ejemplo, del artículo que el Fondo para la Protección de los Animales Salvajes (FAPAS), publicó en agosto de 2019 en este sentido, con revelaciones muy interesantes al respecto del profesor de investigación de la Estación Biológica de Doñana (CSIC) José Antonio Donázar.








