Las cuencas de la demarcación del Júcar encaran la campaña de riego de 2026 con niveles de agua poco habituales. Los embalses acumulan 1.948,64 hectómetros cúbicos, el 69% de su capacidad total, lo que supone el segundo mejor registro de toda la serie histórica y sitúa a varios sistemas en valores especialmente elevados.
El buen estado de las reservas es generalizado en gran parte del territorio. Destacan sistemas como el Júcar, la cabecera del Turia —con cifras significativas en el embalse del Arquillo—, el Palancia o el Cenia-Maestrazgo, todos ellos con una amplia disponibilidad de recursos. A estos se suman también el Turia y el Mijares-Plana de Castellón, que presentan una situación favorable para afrontar los próximos meses.

Este escenario responde a la acumulación de precipitaciones de los últimos dos años hidrológicos, ambos más húmedos de lo habitual, junto a la gestión de los recursos y el uso eficiente del agua. El resultado es una base sólida de reservas que permite afrontar con tranquilidad el arranque de la campaña agrícola.
Pese al contexto positivo, no todas las zonas se encuentran en la misma situación. Los sistemas del Serpis y la Marina Baja mantienen niveles más ajustados, con escenarios de prealerta y alerta. En estos casos, las lluvias recientes se han concentrado en áreas litorales, lo que ha limitado la recarga de los embalses de cabecera, aunque sí ha contribuido a mejorar los acuíferos.
Aun así, ambos territorios disponen de recursos suficientes para garantizar el riego. El embalse de Beniarrés cubre las necesidades en el Serpis, mientras que en la Marina Baja el suministro se apoya en la desaladora de Mutxamel y en aportaciones subterráneas.
Con este punto de partida, la planificación de la campaña se ha centrado en ajustar los desembalses y mantener un uso responsable del agua, con la vista puesta en conservar estos niveles elevados a medio y largo plazo.








