636 días, un montón de operaciones, y la opinión de los médicos en contra. A eso y mucho más ha hecho frente con coraje y un espíritu a fuerza de bomba el bravo jugador asturiano Santi Cazorla. Y a todo ello ha vencido de forma incontestable al haber vuelto a jugar al fútbol en el amistoso que ayer enfrentaba al Villarreal CF, el equipo de ha sido siempre su casa y que le ha abierto las puertas para finalizar su recuperación, y el Hércules CF.
Impresiona, pone los pelos de punta, escuchar a Santi contar cómo se siente en la entrevista que le han hecho en el club de la Plana. El de ayer fue un momento para aplaudir sin cansarse, durante muchos minutos. Y ojalá que sea el primero de muchos partidos de Cazorla de nuevo con la camiseta amarilla del Villarreal. Se lo merece. Y el fútbol también.
«Es difícil expresar lo que se siente después de tanto tiempo fuera de los terrenos de juego. Volver a sentirte futbolista es muy especial. Sentir ese cariño de la gente y el recibimiento que me ha dado. Sólo por eso merece la pena el sufrimiento de este tiempo», ha asegurado.
«Siempre he estado en contacto con el club desde que me fui -en 2011- y al corriente de la actualidad del equipo a través de gente de la directiva y jugadores. Ojalá pueda compensarles este trato volviendo a jugar», ha añadido
«Realmente no se puede pagar ni recompensar lo que ha hecho por mí el Villarreal. No solo cuando llegué con 18 años, sobretodo por el detalle de abrirme las puertas tras dos años parado y darme facilidades, calma y sin presión en el día a día. Eso solo me lo puede dar el Villarreal», añadió el asturiano.
«La gente me dice que tengo que valorar dónde estoy ahora y dónde estaba hace 20 meses y lo que he pasado, pero solo pienso en quitarme el dolor y estar lo antes posible y no disfruto lo que estoy haciendo como es compartir entrenamientos con los compañeros, volver a sentirme futbolista».








